Recuerdos de medalla para Arantxa Novo

El IDK Gipuzkoa recibe este sábado por la tarde en el Gasca (18.00 horas) al Embutidos Pajariel Bembibre, un partido especial para Arantxa Novo ya que se reencontrará con la alero Vega Gimeno y la pívot Rita Montenegro, dos jugadoras con las que ganó la medalla de bronce en los Juegos Europeos celebrados el pasado mes de junio en Bakú. El equipo lo completaba Inma Zanoguera, base-escolta que juega en Italia. Entre las cuatro lograron subir al podio en la modalidad de 3×3.

Fue una experiencia increíble. Las jugadoras nos conocíamos, pero tampoco teníamos relación antes del torneo, pero allí nos llevamos muy bien e hicimos piña. Al final lo que sacas del baloncesto es gente que va a ser tu amiga para toda la vida. Me va a hacer ilusión verlas este sábado”, comenta Arantxa Novo. La selección española hizo un muy buen torneo: cayó en semifinales contra Rusia por la mínima (12-13) y en el partido por el tercer y cuarto puesto ganó por 19-9 a Eslovenia. Un bronce que endulzó aún más la experiencia: “Afrontamos el torneo con pocos días de entrenamiento juntas, pero estábamos cuatro jugadoras muy competitivas, con muchas ganas, y nos subimos al podio. Una medalla es un recuerdo buenísimo”.

La modalidad de tres contra tres le encanta a la jugadoras del IDK Gipuzkoa: “Es un baloncesto muy físico, de mucho contacto, intenso y rápido”. Características que le van como anillo al dedo a la base gallega. “Lo disfruté mucho. Son reglas distintas, pero nos adaptamos bien. No me importaría repetir en algún otro torneo”.

Competir en los primeros Juegos Europeos de la historia y encima ganando una medalla es de por sí un momento importante en la carrera de un deportista, pero en el caso de Arantxa Novo el recuerdo es aún más especial porque pudo perdérselo por culpa de una lesión. A mediados de marzo, ya en la recta final de la pasada temporada -precisamente contra el Bembibre- se dañó el tobillo izquierdo (rotura del ligamento externo y esguince en el ligamento interno) y el periodo de baja estimado era de tres meses, con el tiempo justo para el torneo en Bakú, que se celebraba a finales de junio. “Al principio parecía que el pie no iba, pero tanto los médicos de aquí como de A Coruña hicieron muy buen trabajo y fui recuperando”. Arantxa se casó el 23 de mayo y no perdió el tiempo ni en la luna de miel: “La primera semana de viaje no, pero en la segunda ya dediqué las mañanas a la recuperación del tobillo y ponerme en forma”. “Le debo una luna de miel a mi marido”, bromea. Con un bronce todo sabe mejor.

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